
La evolución es la transformación, es la única utopía que permite ser alcanzada con rapidez, en ocasiones siguiendo patrones de avanzada, que permite al final establecer una condición nueva, desarrollada para mejorar la vida de los seres humanos, o tal vez no, en especial un aspecto relevante entre ellos cuando decidieron renunciar a su estado natural y por consiguiente establecerse en un contrato social justo.
Una evolución de internet que involucra la realidad virtual, la realidad aumentada y otras tecnologías inmersivas
Han pasado más de 30 años desde la concepción de la palabra “Metaverso” en la novela «Snow Crash» de ciencia ficción escrita por Neal Stephenson, publicada en 1992, una historia que se desarrolla en un futuro cercano en el que la sociedad está fragmentada por el caos y las corporaciones tienen un gran poder.1 A pesar de los años, este término ha evolucionado e implementado a partir de la industria tecnológica una oportunidad para que el ser humano pueda relacionarse con un mundo paralelo al real, es el metaverso una tendencia digital que va a un ritmo inalcanzable.
Según la Harvard Business Review define el metaverso como “…son muchos metaversos, o espacios digitales, que generalmente están descentralizados, incorporan realidad aumentada y virtual, almacenan información en blockchain y permiten a los usuarios poseer bienes digitales. Entonces, al igual que «Internet», el término «el metaverso» describe una red en expansión de sitios y espacios…” 2Veamos, el metaverso, son muchos universos paralelos que permiten vivir en una dimensión controlada por una big data de tecnología avanzada que se resguarda en una tecnología de registro descentralizada que permite la creación de registros digitales seguros y transparentes.
Recordemos que hace más de una década la tecnología era de base, es decir superficial, iniciaba una carrera en lo digital con la optimización del internet, la oferta que se destinaba era poca a la gran demanda que nacía en la necesidad del ser humando de relacionarse de forma rápida, eficaz y en línea. Necesitábamos encontrar una forma de encontrarnos y a la vez sin estar presentes físicamente, más allá del correo electrónico, del Messenger, Facebook y Twitter. Hoy podemos sumergirnos en la oferta de la industria tecnológica, el metaverso nos impone la necesidad de vivir en dos mundos paralelos.
El metaverso es un múltiple universo sin límites, virtual, en línea y en 3D que está en constante evolución y que puede ser habitado por usuarios en forma de avatares (personificaciones por internet) controlados por vida real. En conclusión, es un escape de la realidad. Sin embargo, ya varias empresas han ingresado a esta era tecnológica con el fin de exponer y expandir sus negocios, en la compra y adquisición de bienes y servicios, la regulación de vidas digitales, y hasta la monetización digital convertible, sustentable y predictiva. Esto conlleva a una posible regularización legal en este campo, y permite expandir la profesionalización de los actores del derecho y la justicia para llegar al final a mediar y a hacer posible de forma legal las transacciones y negocios jurídicos hechos en este mundo paralelo. Además, involucrar el sistema judicial en él sería llevar el contrato social de Rousseau y la modalidad de la acción social de la sociología jurídica a espacios que el hombre nunca pensó en sus inicios llegar.
El futuro del metaverso es un tema de mucha especulación y debate en todos los roles en el que está inmerso, incluso desde tecnologías asociadas para poder hacer la vida de los seres humanos más productiva, pero no con un componente que ha generado suspicacia (la visibilidad humana”, estoy hablando de la inteligencia artificial (IA) asociada, se espera que el metaverso continúe creciendo y evolucionando a medida que la tecnología avanza. También se espera que el metaverso se convierta en un espacio más inclusivo y accesible, en el que todos los usuarios puedan participar y sentirse cómodos. A medida que la tecnología evolucione, es posible que el metaverso se convierta en una herramienta importante para la educación, la colaboración y la creatividad.
Entendemos que la colaboración del metaverso en función al objetivo de la industria es que todas las plataformas hagan parte de él, esto superaría una evolución de contacto y racional que permitiría en algunos aspectos reemplazar al ser humano en diversas actividades comunes que hoy se hacen. Este tipo de tecnología “el metaverso” se ha empezado a implementar en varias situaciones de la vida cotidiana, Colombia no ha sido ajena en ello, específicamente en la administración de la justicia.
En Colombia, el pasado febrero de 2023, se realizó la primera metaverso audiencia, su protagonista fue el Tribunal Contencioso del Magdalena, en cabeza de la magistrada María Victoria Quiñonez. Ese día el país celebro con escepticismo tal evento, los medios de comunicación en todas sus plataformas dedicaron su espacio para el Streaming, mientras la ciudadanía, abogados, doctrinantes, jueces y algunos dirigentes políticos, temían por la irracionalidad, la ineficacia e ilegal de la audiencia. Estábamos acostumbrados a ir a las audiencias judiciales presencialmente, como parte de un proceso: demandante o demandado / denunciante o denunciado, o como estudiantes o como público en general, sentir la presencialidad era una experiencia que permitía el mayor respeto, la concentración y la rigurosidad del caso.
Cuando llegó la pandemia, Colombia fue líder en América latina en legislar para que el sistema judicial no se suspendiera debido al SARS-CoV, de las audiencias judiciales presenciales se paso a las audiencias virtuales, ya veíamos que la experiencia de una a la otra cambiaba en su mayor magnitud, lo cambio todo.
Hoy se realiza un análisis general al proceso digital y tecnológico en el campo del derecho, pues pasamos de la presencialidad con un cúmulo de expedientes en físico a la virtualidad con una banda ancha suficiente para garantizar la conectividad del sistema judicial en Colombia, y hoy a las audiencias en metaverso rama judicial que compone algo más allá de la velocidad de transmisión de datos más alta que las conexiones dial-up e, es la posibilidad de estar inmersos en un mundo paralelo no real solucionando asuntos judiciales.
Ahora bien, algo cierto en lo que expone la magistrada María Victoria Quiñonez del Tribunal Contencioso del Magdalena “Los jueces no deben darle la espalda a la tecnología”. Por ende, el sistema judicial colombiano debe acoger esta tecnología que permite establecer una relación de conectividad nueva, claro con el respeto de la ley que impone la naturalización de cualquier proceso judicial aplicando las tecnologías de la información.
La utilización de la tecnología de realidad virtual permite una mayor interacción y una experiencia más inmersiva para los participantes, lo que podría tener implicaciones para el futuro de los procedimientos judiciales en Colombia. Lo anterior teniendo en cuenta que según el estudio de realidad extendida de Emergen Research, se espera que el mercado mundial de la realidad virtual crezca en 1.250 millones de dólares para 2025. Datos que llevarían a una inmersión tecnológica y evolutiva sin precedentes en la historia de la humanidad y es la justicia un acápite de muchos asuntos que transformaran la forma de acceder a ella.
